Ventajas de las aplicaciones web

Pasamos la vida con innumerables dispositivos en la mano. Son muchas horas navegando por la red y visitando diferentes páginas webs. En ocasiones por motivos laborales, aunque la mayoría de las veces es por ocio o entretenimiento. En los últimos años todas esas inquietudes se han resuelto con un simple ‘clic’. La revolución de las aplicaciones, y por extensión, de las aplicaciones web, ha servido para acercar a cualquier persona a un mundo en el que las nuevas tecnologías van creciendo a pasos agigantados.

¿Qué son las aplicaciones web?

Que las aplicaciones web sean ejecutadas por medio de un navegador web en una red significa que los datos o los archivos en los que trabajas son procesados y almacenados dentro de la una red a través de un navegador. Por este motivo, este tipo de aplicaciones por lo general, no necesitan ser instaladas en el ordenador o el móvil.

Una página web puede contener elementos que permiten una comunicación activa entre el usuario y la información, haciendo que éste acceda a los datos de forma interactiva, ya que el sitio web se encargará de responder a cada una de las acciones que éste ejecute (por ejemplo acceder a gestores de bases de datos de todo tipo, publicar e interactuar con los contenidos, rellenar y enviar formularios, participar en juegos, etc.

Las aplicaciones web están íntimamente relacionadas con el almacenamiento de datos en la nube, ya que toda la información se guarda de forma permanente en servidores web, los cuales además de alojar dicha información, nos la envían a nuestros dispositivos móviles o equipos informáticos en cada momento que sea requerida, realizando copias temporales de estos envíos dentro de los equipos y dispositivos que utilicemos.

Las empresas que alquilan estos espacios en los servidores web son conocidas como empresas o servicios de Hosting. Si quieres saber más sobre los tipos de Hosting web y los servicios que prestan, quizás te interese este artículo.

Las aplicaciones web son muy populares debido a la practicidad que ofrecen los navegadores web como clientes ligeros. Un cliente ligero (Thin Client) es un sistema que trabaja en una arquitectura de red cliente-servidor en la cual existe muy poca o ninguna lógica del programa, por lo que depende principalmente del servidor central para las tareas de procesamiento. Además, de la independencia del sistema operativo que uses en tu ordenador o dispositivo móvil.

Por su parte, tienen la facilidad para actualizar y mantener aplicaciones web sin la necesidad de tener que distribuir el software o que se tengan que instalar el mismo por los usuarios potenciales. El libre acceso de los usuarios en cualquier momento, lugar o dispositivo, sólo con tener conexión a Internet y los datos de acceso (nombre usuario y contraseña).

Ventajas de las aplicaciones web

Las aplicaciones Web para Internet e presentan una serie de ventajas y beneficios con respecto al software de escritorio, con lo cual se logra aprovechar y acoplar los recursos de una empresa de una forma mucho más práctica que el software tradicional. Usar aplicaciones web ahorra dinero. Empleará mejor su tiempo por no tener que ocuparse de aprender a manejar nuevos programas, ni mantenerlos o hacer copias de seguridad de sus datos y podrá trabajar desde cualquier sitio. Será más eficiente; podrá ganar más y gastará menos.

 Ahorran costes de hardware y software

Sólo es necesario usar un ordenador con un navegador web y conectarse a Internet. Las aplicaciones web usan menos recursos que los programas instalados. ¡Incluso puede usar ese viejo equipo que tiene olvidado en la oficina! Por otra parte las aplicaciones web no requieren canales de distribución como el software tradicional, lo que permite que su precio sea inferior al de los programas instalables. Existe además la posibilidad de “alquilar” las aplicaciones web según las funciones a utilizar o el número de usuarios; la inversión se convierte en gasto.

Fácilitan el trabajo de equipo y a distancia

Las aplicaciones web son muy sencillas de utilizar, sólo necesitará conocimientos básicos de informática para trabajar con ellas. Si sabe escribir un correo electrónico, ya sabe usarlas. Además, en muchos casos podrá personalizarlas a su gusto y adaptarlas a su forma de trabajo.

Por su parte, las aplicaciones web pueden ser usadas por varios usuarios al mismo tiempo. Al estar toda la información centralizada no tendrá que compartir pantallas o enviar emails con documentos adjuntos. Varios usuarios pueden ver y editar el mismo documento de manera conjunta. También, son accesibles desde cualquier lugar. Puede trabajar desde un pc, un portátil, un móvil o una tablet, desde la oficina, un parque o un aeropuerto.

Escalables, de rápida actualización y con menos errores

Existe solo una versión de la aplicación web en el servidor, por lo que no hay que distribuirla entre los demás ordenadores. El proceso de actualización es rápido y limpio. Las aplicaciones basadas en web no requieren que el usuario se preocupe por obtener la última versión ni interfieren en su trabajo diario para descargar, instalar y configurar últimas versiones.

Cabe destacar, que las aplicaciones web son menos propensas a colgarse y crear problemas técnicos debido a conflictos con hardware, con otras aplicaciones existentes, protocolos o con software personal interno. Todos los usuarios utilizan la misma versión de la aplicación web y los posibles fallos pueden ser corregidos tan pronto son descubiertos.

Desventajas de crear una Web App

Como indicamos anteriormente, con una sola aplicación web se llegará a todos los dispositivos. Eso sí, la web deberá estar programada para su reproducción en cualquier sistema operativo. Si no es responsive, podrías tener problemas a la hora de abrirla en iOS, Android o Windows Phone. La inversión que pretendes ahorrarte en el desarrollo de la aplicación, la tendrás que hacer en mejorar tu página web. No sirve de nada hacer una aplicación web si no adaptas tu página para que se pueda reproducir con calidad en cualquier dispositivo. Recordamos que las actualizaciones las sufre tu página web y no tu aplicación web.

Si tu página tiene algún tipo de aprieto, la aplicación tendrá problemas. No pretendas que aplicación web funcione a la perfección si no tienes una web corporativa de calidad. Por ejemplo, si la URL de la página tarda en cargarse o al entrar en la web saltan las incómodas ‘cookies’, al reproducir la aplicación ocurrirá lo mismo. El conflicto no es de la aplicación web y sí de tu desarrollo web.

Necesitarás obligatoriamente conexión a internet para su reproducción. De lo contrario no podrás navegar por la web y la aplicación web no te servirá para nada. Al no encontrarla en los diferentes stores, pierde visibilidad. Además, tendrás la restricción en el acceso a ciertas características hardware de tu dispositivo.

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